PREGUNTAS FRECUENTES

Según la OCDE, la brecha salarial de género es la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres, expresada como un porcentaje de los ingresos de los hombres.
Aunque ambos términos se utilizan indistintamente, la igualdad de remuneración tiene un significado más amplio. Remuneración incluye el salario o sueldo ordinario, básico o mínimo, y cualquier otro emolumento por pagar, directa o indirectamente, en dinero o en especie, por el empresario al trabajador, en concepto del empleo de este último. Estos pueden ser: bono de productividad, acciones de la compañía o beneficios en la misma, subsidio de alimentos, subsidio familiar, antigüedad, asignación para alojamiento, pago por rendimiento, etc.
  1. La discriminación directa
  2. La infravaloración del trabajo de las mujeres.

Los trabajos que requieren habilidades similares, calificaciones o experiencia tienden a estar más mal pagados o infravalorados cuando están dominados por mujeres. Por ejemplo, los cajeros (principalmente mujeres) en un supermercado por lo general ganan menos que los empleados (principalmente varones) que trabajan en estantería o en otras tareas más físicas.

Además, la evaluación del desempeño, y por lo tanto la progresión laboral, también pueden estar sesgadas a favor de los hombres. Tal es el caso de los responsables de capitales. Ellos son más valorados que aquellas personas responsables del cuidado de otros, aun cuando tengan las mismas calificaciones.

  1. La segregación en el mercado laboral

La brecha salarial de género también se ve reforzada por la segregación en el mercado laboral, donde las mujeres y los hombres todavía tienden a concentrarse en áreas específicas de trabajo. Tal es el caso de las mujeres, que tienden a predominar en los sectores menos valorados y en aquellas ocupaciones con baja remuneración salarial como salud, educación y administración pública.

  1. Tradiciones y estereotipos

La segregación está a menudo relacionada con las tradiciones y los estereotipos. Aunque en algunos casos esto puede ser un reflejo de opciones personales y tradiciones, los estereotipos pueden influir, por ejemplo, en la elección de las vías educativas y, en consecuencia, en las carreras profesionales que las niñas y las mujeres elijen seguir. Y aunque el 60% de los nuevos graduados universitarios son mujeres, ellas continúan siendo una minoría en campos como las matemáticas, la informática y la ingeniería.

Adicionalmente, y como consecuencia de estas tradiciones y estereotipos, social y culturalmente las mujeres se ven obligadas a reducir sus horas de trabajo o a salirse del mercado laboral para hacerse cargo del cuidado de los niños o los ancianos.

  1. El trabajo de equilibrio y la vida privada

Las responsabilidades en la familia así como la atención a las responsabilidades domésticas todavía no están igualmente compartidas. La tarea de cuidar de los familiares a cargo recae mayoritariamente en las mujeres. Por tal motivo son muchas más las mujeres que deciden tomar una licencia parental. Este hecho, unido a la falta de instalaciones para el cuidado de niños y personas mayores significa que las mujeres se ven obligadas a salirse del mercado laboral.

En consecuencia, las mujeres tienen más interrupciones en su carrera o trabajan menos horas que los hombres, ya que deben combinar las responsabilidades laborales y las familiares. Esto no sólo tiene un impacto negativo en sus perspectivas de desarrollo y promoción profesional, sino que también significa la pérdida de carreras con una mayor gratificación financiera.

Las mujeres y los hombres tienen el derecho a recibir igual salario por trabajo de igual valor. Esto significa no solo que tanto hombres como mujeres deben recibir igual salario por hacer el mismo trabajo, pero que también lo deben hacer aun cuando el trabajo sea completamente diferente pero que, sobre la base de criterios objetivos, es de igual valor.
La igualdad salarial es un derecho humano reconocido al que tanto hombres como mujeres tienen derecho y es vital para la creación de empleos de calidad. Al reconocer el trabajo de las mujeres y el papel vital que desempeñan para el mercado laboral y para el crecimiento económico, estamos proporcionando no sólo una mayor rentabilidad para la economía, sino que también estamos promoviendo la justicia social y la igualdad de oportunidades.
Desde que las mujeres entraron al mercado laboral, estas han recibido menos pago que los hombres. De hecho, hubo un tiempo en que para muchos países esto se trataba de una política expresa. La razón detrás de esto era el supuesto de que los ingresos de las mujeres eran secundarios a los de los hombres que eran los «cabezas de familia».
Aunque las políticas en las que hombres y mujeres se les paga de manera diferente por el mismo trabajo se han suprimido en casi todas partes, las diferencias aún persisten.

ULTIMAS NOTICIAS